El espejo de Harry (1/2)
¿Que loco cuando te miras a los ojos en el espejo no? Ya es lo suficientemente difícil, o extraño al menos, cuando mirás a otro no? Porque podés mirale la frente, un lunar, o el espacio entre las cejas que da igual. Pero cuando se tocan, ojos con ojos, ya no hay una sola persona mirando. No hay una arruga que analizar o un pelo fuera de lugar. Cuando se tocan pupila con pupila, el negro del interior absorbe todo lo demás. Es ese momento exacto donde comienza la posibilidad de conocerse. Donde toda la atención, al menos por esos breves dos segundos, se posa en descubrir que hay al final de ese desconocido agujero. Algunos asustados vuelven rápido la vista al lunar, pero otros, aventurosos se quedarán a explorar, buscando en los recovecos algo que encontrar. Los asustados ya lo saben: al final del abismo solo estará lo que esa mirada te quiera reflejar.