Juguemos un juego
Hola. Vení, cerrá la puerta, pasa por mi oficina. Vamos a imaginar. Si podés buscate a alguien que te lea, cerrá los ojos y respira profundo. Hacelo de nuevo. Imaginate que eso que está ahí afuera, del otro lado de la puerta, el mundo, la realidad, tu mundo; es un juego. Así tal cual como está, pero un juego. En este juego hay una sola regla: hacer lo que vos más quieras. ¿Sabés lo que querés? ¿Estás seguro? Pará. Tenés tiempo. Respira profundo. Hacelo de nuevo. Escuchá, escuchate. Dejá de pensar. Dejá de pensar que sabes lo que querés y sentilo. ¿Es eso? ¿Estás seguro? Okay, andá y hacelo. Es un juego acordate. No pasa nada, a nadie le importa tanto. Andá y hace. No te olvides que va a ser difícil hacer. Todo el tiempo, va a venir otro a decirte que en realidad, esto otro es mucho mejor. Que Eso que no estás haciendo es lo que hay hacer. Pero no te olvides, éste es tu juego. ¿Es eso otro lo que vos querés hacer? ¿Estás seguro? Respirá de vuelta. Volvé a sentir. No te preocupe...