Juguemos un juego

Hola. Vení, cerrá la puerta, pasa por mi oficina. Vamos a imaginar. Si podés buscate a alguien que te lea, cerrá los ojos y respira profundo. Hacelo de nuevo. Imaginate que eso que está ahí afuera, del otro lado de la puerta, el mundo, la realidad, tu mundo; es un juego. Así tal cual como está, pero un juego. En este juego hay una sola regla: hacer lo que vos más quieras.

¿Sabés lo que querés? ¿Estás seguro?

Pará. Tenés tiempo. Respira profundo. Hacelo de nuevo. Escuchá, escuchate. Dejá de pensar. Dejá de pensar que sabes lo que querés y sentilo. ¿Es eso? ¿Estás seguro?

Okay, andá y hacelo. Es un juego acordate. No pasa nada, a nadie le importa tanto. Andá y hace.


No te olvides que va a ser difícil hacer. Todo el tiempo, va a venir otro a decirte que en realidad, esto otro es mucho mejor. Que Eso que no estás haciendo es lo que hay hacer. Pero no te olvides, éste es tu juego. ¿Es eso otro lo que vos querés hacer? ¿Estás seguro? Respirá de vuelta. Volvé a sentir. No te preocupes, podés cambiar de deseo, no pasa nada. ¿Estás convencido? Okay, andá y hace.


No te olvides que los demás también están jugando su juego. Ellos también quieren, ellos también hacen. Andá y hablales. Contales que querés. Que sentís. Que pensás. Que tenés para darles. ¿Qué tenés para darles? Escuchá. Escuchá que quieren, a que están jugando, que necesitan. ¿Lo tenés? ¿Se lo querés dar? ¿Estás seguro? Okay, andá y hace.


Más de una vez va a pasar que lo que vos querés va en contra de lo que ellos quieren. Pero no hay porque enojarse, no hay por que pelear. ¿Sabes lo querés? ¿Estás seguro? Bueno explicales, pero explicales bien, que te entiendan. 

No pienses que sabes lo que quieren. Preguntá. Entendé. Respetá lo que quieren. Cuidá lo que quieren.

No todos hablan con palabras, algunos lo hacen con la mirada, otros con el cuerpo o hasta con el tacto. Aprendé a entenderlos también a ellos. Hay demasiado por saber, demasiado por entender, nunca vas a saber todo, así que seguí aprendiendo. Todo el tiempo.


Ayudalos. Ayudá. Solo por ayudar. Que ayudar se transforme en una de esas cosas que querés hacer. Ayudalos solo por verlos lograr eso que quieren. Pero también porque son ellos los que te van a ayudar a conseguir lo que vos querés.


¿Sabés lo que querés?
¿Estás seguro?

Okay, abrí los ojos, parate, abrí la puerta, andá y jugá. Andá y hacelo.

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