El Hueco en la pared
Extraña forma del ser humano que transcurre sus días recordando el pasado o pronosticando el futuro; intentando ajustar esos diminutos engranajes, esperando que giren de la forma correcta. Esperando que marquen la hora exacta en el momento preciso.
Peculiar forma del ser humano que pasa sus días allá, sin entender que todo y lo único que puede ver, hacer, sentir, está acá. En este momento. En este punto.
Todo es un invento y y los puntos no importan.
Alguna vez leí que el cerebro no tiene forma de reconocer la diferencia entre una verdad y una mentira. Entre lo que le contamos y lo que es. Para nuestra cabeza todo es una gran e idéntica realidad.
Si es así, que realidad elegís contarle? La de TN? La del 13? La de Netflix o la de instagram?
Si es así, por qué no empezamos a contarle la realidad que nosotros le queremos contar? La de ahí afuera o incluso, la de acá adentro.
Curiosa forma del ser humano que decidió usar la misma palabra para describir su capacidad de autoconocerse, como también para describir su capacidad de distinguir entre el bien y el mal. Quizás, solo quizás, no sea posible lograr una sin la ayuda de la otra. Quizás, haya, primero, que conocerse a uno mismo para luego poder conocer todo lo demás.
Rara forma del ser humano que deposita sus problema y hasta sus felicidades en el afuera, en los demás. Que busca cambiar el mundo diciendo a los demás que deberían hacer y como deberían hacerlo. Pero no logra percatarse de lo mucho más fácil que es cambiar su mundo. Si al fin y al cabo, somos lo que nos contamos.
Distinta forma del ser humano capas de construir, con sus propias manos, las paredes que lo encierren pero, a su vez, capas de distinguir ese agujerito entre los ladrillos por donde entra el rayo de luz. Capas, también, de buscarlo, encontrarlo, hundir el dedo y escarbar. Agrandar ese agujerito hasta convertirlo en un hueco en la pared.
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