Tiempo para el tiemo
Hace mucho que no escribo. No escribo por qué no tengo tiempo. Por qué el tiempo no alcanza.
Hace mucho no me siento, pongo música , agarro alguna lapicera sin tapa que encuentre por ahí y elijo una hoja de mi cuadernito para mamarrachearla en blanco y negro.
No lo hago por que siempre hay algo más urgente, más productivo. Por qué no tengo tiempo; como si fuese algo que podemos tener. Lo agarramos, lo partimos, dividimos y organizamos; como si fuese algo de lo que podemos disponer.
Pensamos que, moviendonos inteligentemente, poniendo la pava para el mate mientras nos lavamos los dientes o mandando mails mientras cruzamos en rojo el semaforo con ese trote alentizado, vamos a estirar los segundos. Pensamos que los vamos a poder agarrar. Tocarlos. Sentirlos en el bolsillo y usarlos luego para lo que se nos de la gana. Dormir?
Nos pasamos la vida corriendo en linea recta, tratando de ganarle la carrera. Intentando sacarle, aunque sea una vez, un poquito de ventaja. Pensamos que así, en la vorágine, vamos a poder, al menos, alcanzarlo. Pero, no entendemos que él, viejo hijo de puta, se ríe a carcajadas mientras gira en círculos al nuestro alrededor.
Hablo en tercera persona esperando complicidad. Esperando que alguien, del otro lado, tenga el atajo para robarle algunos minutos. Alguien que haya logrado mutilarlo y secuestrar, así, un pedacito de él. Alguien que tenga un cuarto de hora bien guardado dentro de su caja fuerte o quizás, debajo del colchón.
Ya, algún poeta cantó: “tiempo para el tiempo y un rato más”. Devolvamosle lo que le corresponde. Lo que creemos nuestro y aún así no podemos manejar. Adueñemosnos sí, de esos momentos donde, por un rato, nos olvidamos de los granitos de arena cayendo dentro del cristal y las agujas frenan para vernos sonreír.
Comentarios
Publicar un comentario