Una flor
Las Lágrimas se acumulan,
saladas y dulces,
esperando salir.
Cargan ese espacio
que, desde tu pecho,
se alza hasta el entrecejo.
Son años de historias,
de tristezas,
que la absorbente barrera
no dejó nunca emerger.
Son cientos de palabras,
matices,
que condimentaron su sabor.
Solo quieren correr libres,
limpiando a su paso
todo el Dolor.
Pero el carcelero,
que solo para afuera ve,
las estanca dentro
incapaz de sentir su hedor.
A veces,
sin que nadie lo note
escurridiza logra escapar;
y desde el rabillo del ojo
vuela libre y magnánima,
hacia su destino final.
Lo que no ve el guardián,
pues pocas veces
se da vuelta a mirar.
Es que ahí, en el suelo
donde Ella se posó;
mañana
nacerá una flor.
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